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Diferencia entre ataque epiléptico o convulsión aislada

Autor: Giovana Femat Roldán

Diferencia entre ataque epiléptico o convulsión aislada

Una convulsión aislada puede ser provocada por una causa específica, como fiebre alta, infección, golpe en la cabeza o incluso por ciertas sustancias, mientras que un ataque epiléptico se debe a una alteración en la actividad eléctrica del cerebro sin una causa desencadenante clara. La epilepsia se diagnostica cuando se presentan dos o más ataques epilépticos no provocados.              

Diferencias:

Ataque epiléptico

  • Se caracteriza por convulsiones recurrentes sin causa clara.
  • Puede haber un «aura» antes de la convulsión, una sensación extraña que precede al ataque.
  • Es posible que la persona pierda el conocimiento o tenga movimientos incontrolables.
  • La epilepsia puede ser diagnosticada sólo si se sufren al menos dos convulsiones no provocadas.

Convulsión aislada

  • Puede ser provocada por un evento específico, como fiebre, infección, golpe en la cabeza, etc.
  • No hay convulsiones recurrentes sin causa clara.
  • La persona puede o no perder el conocimiento o tener movimientos incontrolables.

Si se sospecha de un ataque epiléptico o convulsión aislada, se debe consultar a un médico para un diagnóstico y tratamiento adecuado.

Epilepsia

La epilepsia se considera el evento paroxístico más frecuente en la infancia y ocupa el segundo lugar entre las enfermedades neurológicas, precedida solamente por el retraso mental. Según los criterios de la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE), la prevalencia de esta oscila entre 4 y 10 por cada 1 000 habitantes y la incidencia entre 20 y 70 por cada 100 000 habitantes por año. 

  • Crisis convulsiva

Representa un evento de inicio brusco, generalmente autolimitado, caracterizado por una actividad muscular excesiva, pudiendo ser clónica (contracción muscular intermitente y rítmica), tónica (contracción muscular sostenida) o mioclónica (contracción arritmica de un grupo muscular).

  • Crisis epiléptica

Representa los síntomas (sensoriales, motores, autonómicos o psíquicos) derivados de la activación excesiva de un grupo de neuronas cerebrales, que se presentan de forma repetida y crónica, con correspondencia electroencefalográfica.

Síntomas de las convulsiones

Los síntomas de las convulsiones varían según el tipo de convulsión. Dado que la epilepsia se debe a cierta actividad en el cerebro, las convulsiones pueden afectar cualquier proceso cerebral. Algunos de los síntomas de las convulsiones pueden incluir los siguientes:

  • Confusión temporal.
  • Episodios de ausencias.
  • Rigidez muscular.
  • Movimientos espasmódicos incontrolables de brazos y piernas.
  • Pérdida del conocimiento.
  • Síntomas psicológicos, como miedo, ansiedad o déjà vu.

A veces, las personas con epilepsia pueden experimentar cambios en su conducta. También pueden tener síntomas de psicosis.

La mayoría de las personas con epilepsia normalmente tienen el mismo tipo de convulsión en cada episodio. Los síntomas suelen ser similares en todos los episodios.

¿Cuáles son las señales de alarma en las convulsiones?

Algunas personas con convulsiones focales experimentan señales de alarma momentos antes de tener una convulsión. Estas señales se conocen como aura. Las señales de alarma pueden ser una sensación en el estómago o emociones, como el miedo. Algunas personas tienen experiencias de déjà vu. Las auras también pueden ser un sabor o un olor. Pueden ser visuales, como una luz fija o intermitente, un color o una figura. Algunas personas pueden tener mareos o perder el equilibrio. Otras pueden ver cosas que no son reales, lo que se conoce como alucinaciones.

1. Primera convulsión en la vida

Cuando una persona presenta una convulsión por primera vez, siempre debe considerarse una señal de alarma. No importa la edad ni si fue breve; se requiere una evaluación médica para identificar la causa y descartar condiciones graves como infecciones, lesiones cerebrales, tumores o alteraciones metabólicas.

2. Convulsión que dura más de 5 minutos

Una convulsión que se extiende más allá de los 5 minutos puede convertirse en una emergencia médica conocida como estatus epiléptico. Este cuadro puede poner en riesgo la vida o causar daño cerebral si no se atiende rápidamente. Es fundamental llamar a emergencias sin esperar a que termine por sí sola.

3. Múltiples convulsiones sin recuperación entre ellas

Si una persona tiene varias convulsiones seguidas y no recupera la conciencia entre cada episodio, es una situación grave. Puede tratarse también de estatus epiléptico, una urgencia neurológica que requiere atención inmediata.

4. Convulsión acompañada de fiebre en niños menores de 1 año

Las llamadas convulsiones febriles son comunes en la infancia, pero si ocurren en bebés menores de un año, o si la fiebre es muy alta y la convulsión se prolonga o se repite, es necesario acudir cuanto antes a un centro médico para descartar infecciones como meningitis o encefalitis.

5. Presencia de alteraciones neurológicas después de la convulsión

Si, tras el episodio, la persona no recupera completamente su estado de alerta, tiene debilidad en alguna parte del cuerpo, dificultad para hablar, confusión prolongada o comportamientos anormales, es importante una valoración médica. Estos signos pueden indicar que el cerebro no está funcionando correctamente.

6. Lesiones durante la convulsión

Cuando la convulsión provoca caídas, golpes en la cabeza, heridas, mordeduras graves en la lengua o fracturas, también se considera una señal de alarma. No solo por la convulsión en sí, sino por el daño físico que haya podido ocurrir durante el episodio.

7. Historia de enfermedades neurológicas previas

Si la persona tiene antecedentes de tumores cerebrales, accidentes cerebrovasculares, traumatismos craneales recientes o infecciones del sistema nervioso, cualquier convulsión debe tomarse con especial seriedad, ya que podría indicar una recaída o una complicación.

8. Convulsiones en el embarazo

Una convulsión durante el embarazo nunca debe ignorarse. Puede ser un signo de preeclampsia severa o eclampsia, condiciones que ponen en riesgo la vida de la madre y del bebé. La atención médica debe ser inmediata.

9. Convulsiones en personas con diabetes o bajo nivel de azúcar

En personas con diabetes, una convulsión puede estar relacionada con un episodio de hipoglucemia grave. En estos casos, se debe actuar rápidamente, ya que el cerebro necesita glucosa para funcionar y una caída brusca puede causar daño cerebral irreversible.

10. Dificultad para respirar durante o después de la convulsión

Si después del episodio la persona no respira con normalidad, tiene la cara morada o no recupera el ritmo respiratorio habitual, puede tratarse de una complicación seria que requiere atención urgente.

Causa etiológica en las convulsiones

La epilepsia no tiene una causa identificable en aproximadamente la mitad de las personas que padecen la afección. En los otros casos, la afección puede deberse a diversos factores como, por ejemplo, los siguientes:

  • Influencia genética.

Algunos tipos de epilepsia suelen ser hereditarios. En estos casos, es probable que haya influencia genética. Los investigadores han asociado algunos tipos de epilepsia a genes específicos, pero algunas personas tienen epilepsia genética que no es hereditaria. Un niño puede presentar cambios genéticos que no heredó de los padres.

  • Traumatismo craneal.

Un traumatismo craneal como consecuencia de un accidente automovilístico o de otra lesión traumática puede provocar epilepsia.

  • Factores en el cerebro.

Los tumores cerebrales pueden provocar epilepsia. La epilepsia también puede surgir por la manera en la que se forman los vasos sanguíneos en el cerebro. Las personas con afecciones en los vasos sanguíneos, como malformaciones arteriovenosas y malformaciones cavernosas, pueden sufrir convulsiones.

  • Infecciones.

La meningitis, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), la encefalitis viral y algunas infecciones parasitarias pueden causar epilepsia.

  • Lesiones antes del nacimiento.

Antes del nacimiento, los bebés son sensibles al daño cerebral que puede originarse por diversos factores, como una infección en la madre, una mala nutrición o la falta de oxígeno. Este daño cerebral puede provocar epilepsia o parálisis cerebral.

  • Afecciones del desarrollo.

En ocasiones, la epilepsia aparece acompañada de afecciones del desarrollo. Las personas con autismo son más propensas a tener epilepsia en comparación con otras personas sin autismo.