¿Convulsión o ataque psicógeno? Cómo diferenciarlos
Autor: Giovana Femat Roldán

Una crisis epiléptica ocurre cuando hay una actividad eléctrica anormal y excesiva en el cerebro. Esto puede manifestarse como movimientos involuntarios, pérdida de conciencia, rigidez muscular, sacudidas, mirada fija o incluso confusión temporal. La epilepsia se diagnostica cuando estas crisis se repiten sin una causa provocadora aguda, como fiebre alta o hipoglucemia.
El diagnóstico se basa en la historia clínica, estudios de imagen cerebral como la resonancia magnética y, sobre todo, el electroencefalograma (EEG), que registra la actividad eléctrica cerebral. Si durante el episodio se detecta una alteración epileptiforme, se confirma que se trata de una convulsión epiléptica.
¿Qué es un ataque psicógeno?
Un ataque psicógeno o crisis no epiléptica es un episodio que parece una convulsión, pero no tiene origen neurológico. En realidad, se trata de una manifestación física de un conflicto emocional o psicológico no resuelto. Este tipo de trastorno se enmarca dentro de los llamados trastornos conversivos o trastornos de somatización.
Durante un ataque psicógeno, la persona puede caer al suelo, moverse de manera brusca, llorar, gritar o incluso perder el conocimiento. Sin embargo, al realizar un EEG durante el episodio, la actividad cerebral es completamente normal. Este tipo de crisis puede durar más tiempo que una convulsión epiléptica y suele tener desencadenantes emocionales o situaciones de estrés.
Diferencias clave entre convulsión y ataque psicógeno
Aunque es necesario que un especialista confirme el diagnóstico, hay algunas diferencias que pueden orientar tanto al paciente como a su familia:
- Duración:
Las crisis epilépticas suelen durar entre 30 segundos y 2 minutos. Las crisis psicógenas pueden durar varios minutos o incluso más de 10
- Inicio y fin:
Las crisis epilépticas tienden a comenzar y terminar de forma abrupta. Las psicógenas a menudo tienen un inicio más gradual y un final más prolongado
- Movimientos:
Los movimientos en la epilepsia suelen ser rítmicos y repetitivos; en las crisis psicógenas pueden ser variables y a veces teatrales
- Conciencia:
En la epilepsia, muchas veces hay pérdida de conciencia real. En los ataques psicógenos, puede haber una desconexión parcial del entorno, pero sin pérdida completa del conocimiento
- Factores desencadenantes:
En las crisis psicógenas suele haber antecedentes de trauma psicológico, estrés crónico o eventos emocionales recientes
- Respuesta a tratamiento antiepiléptico:
Las crisis psicógenas no mejoran con medicamentos para la epilepsia

¿Cómo se realiza el diagnóstico?
La mejor manera de establecer si un episodio es una convulsión o ataque psicógeno es acudir a una clínica de epilepsia especializada. Allí se realiza una valoración multidisciplinaria que incluye:
- Historia clínica detallada:
Incluye la descripción del episodio, antecedentes personales y familiares, y posibles factores desencadenantes.
- Electroencefalograma (EEG):
Especialmente útil si se puede realizar durante el episodio.
- Video EEG prolongado:
Este estudio permite registrar la actividad cerebral y grabar en video el comportamiento del paciente durante varios días. Es el estándar de oro para diferenciar crisis epilépticas de psicógenas.
- Estudios de imagen cerebral:
Como la resonancia magnética, para descartar lesiones estructurales.
- Evaluación psiquiátrica o psicológica:
Para identificar conflictos emocionales, trastornos de ansiedad, depresión o antecedentes de trauma.
¿A qué especialistas debo acudir?
El abordaje de estos casos requiere un equipo de especialistas que trabajan en conjunto:
- Neurólogo:
Es quien lidera el diagnóstico de epilepsia o crisis no epiléptica, y quien indica estudios como el EEG o la resonancia magnética
- Neurofisiólogo:
Se especializa en la interpretación de los estudios de EEG y video EE
- Psiquiatra:
Evalúa si existe un trastorno de fondo como depresión, trastorno de estrés postraumático o trastorno de conversión
- Psicólogo clínico:
Ayuda al paciente a identificar los factores emocionales que pueden estar generando los episodios y ofrece tratamiento psicoterapéutico
- Neurocirujano:
Solo se involucra en casos de epilepsia refractaria que requieren cirugía, nunca en casos psicógenos
¿Cuál es el tratamiento adecuado?
El tratamiento dependerá del diagnóstico final:
- Si se trata de epilepsia, se inician medicamentos antiepilépticos, seguimiento neurológico regular y en algunos casos cirugía o neuroestimulación.
- Si se trata de crisis psicógenas, el tratamiento no incluye fármacos antiepilépticos, sino psicoterapia, técnicas de manejo del estrés, abordaje del trauma y, si es necesario, tratamiento psiquiátrico.
Un error común es tratar las crisis psicógenas como si fueran epilepsia, lo que retrasa el verdadero abordaje terapéutico y puede generar efectos adversos por medicamentos innecesarios.
¿Es posible tener ambas condiciones?
Sí. Algunas personas pueden tener epilepsia y además desarrollar crisis psicógenas, lo que complica aún más el diagnóstico. Por eso es fundamental contar con una evaluación integral en una clínica de epilepsia con experiencia en diagnóstico diferencial.
¿Por qué una persona puede tener ambos tipos de crisis?
La presencia simultánea de epilepsia y APNE puede deberse a varias razones:
- Impacto emocional de vivir con epilepsia:
El estrés, la ansiedad anticipatoria a las crisis o incluso el estigma social pueden desencadenar una expresión emocional en forma de ataque psicógeno.
- Historia de trauma o sufrimiento emocional previo:
Algunos pacientes con epilepsia tienen antecedentes de abuso, violencia, pérdidas importantes o depresión, que aumentan el riesgo de desarrollar síntomas psicógenos.
- Diagnóstico tardío o incompleto:
En algunas personas, el diagnóstico de epilepsia no se realiza con precisión al inicio, y pueden recibir tratamiento para una condición que en realidad es psicógena, o viceversa.
¿Cómo se aborda esta situación?
El tratamiento debe ser multidisciplinario:
- Evaluación neurológica precisa, con EEG y video-EEG si es necesario, para identificar y tratar las crisis epilépticas con medicamentos antiepilépticos adecuados.
- Intervención psicológica o psiquiátrica, idealmente con un profesional que tenga experiencia en trastornos funcionales o disociativos, para tratar los factores emocionales subyacentes a los APNE.
- Educación del paciente y de la familia, explicando la diferencia entre ambos tipos de crisis y reduciendo el estigma. Comprender que los APNE no son “fingidos” sino una respuesta inconsciente, es clave para la recuperación.
