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Crisis convulsivas: tipos, causas y cómo actuar

Autor: Giovana Femat Roldán

Crisis convulsivas: tipos, causas y cómo actuar

Una crisis convulsiva se produce cuando las células del cerebro (neuronas) envían señales eléctricas desorganizadas y excesivas, provocando cambios repentinos en el comportamiento, la conciencia, los movimientos corporales y las sensaciones. Estas crisis pueden durar desde unos pocos segundos hasta varios minutos y, aunque generalmente son autolimitadas, en algunos casos pueden poner en peligro la vida si no se recibe atención médica a tiempo.

Las crisis convulsivas pueden ocurrir en cualquier persona y en cualquier momento, aunque ciertos factores como la edad, antecedentes familiares, traumatismos, infecciones o alteraciones metabólicas pueden aumentar el riesgo.

Tipos de crisis convulsivas

Desde la perspectiva de la clínica de epilepsia, es fundamental identificar el tipo de crisis convulsiva que presenta cada paciente, ya que esto orienta el tratamiento y las medidas preventivas. A continuación, te describimos los principales tipos:

  • Crisis generalizadas tónico-clónicas (antes llamadas gran mal)

Son las crisis convulsivas más conocidas y dramáticas. La persona pierde el conocimiento de manera abrupta, cae al suelo, el cuerpo se pone rígido (fase tónica) y luego aparecen movimientos bruscos y rítmicos de brazos y piernas (fase clónica). Es común que se presenten mordeduras en la lengua, pérdida del control de esfínteres y, al finalizar, una fase de somnolencia o confusión.

  • Crisis de ausencia (antes llamadas petit mal)

Frecuentes en niños y adolescentes, estas crisis se manifiestan como episodios breves de desconexión del entorno. La persona parece quedarse «ida», fija la mirada, deja de responder por unos segundos y luego retoma sus actividades como si nada hubiera pasado.

  • Crisis focales o parciales

Se originan en una zona específica del cerebro. Los síntomas dependen de la región afectada: pueden incluir movimientos involuntarios en una parte del cuerpo, sensaciones anormales (hormigueo, olores inexistentes) o alteraciones en la conciencia. Algunas crisis focales se pueden generalizar, evolucionando hacia una crisis tónico-clónica.

  • Crisis atónicas

Se caracterizan por la pérdida repentina del tono muscular, lo que provoca caídas inesperadas. Aunque suelen durar apenas unos segundos, el riesgo de lesiones es alto.

  • Crisis mioclónicas

Son sacudidas breves y bruscas de grupos musculares, como si la persona recibiera una descarga eléctrica. Estas crisis no siempre afectan la conciencia. 

Causas de las crisis convulsivas

Las crisis convulsivas tienen múltiples causas. Algunas son transitorias y reversibles, mientras que otras se asocian a enfermedades crónicas como la epilepsia. Entre las causas más frecuentes, encontramos:

  • Epilepsia:

Cuando las crisis se repiten sin un desencadenante específico.

  • Traumatismos craneales:

Golpes fuertes en la cabeza pueden dañar el tejido cerebral.

  • Infecciones del sistema nervioso central:

Como la meningitis o encefalitis.

  • Accidentes cerebrovasculares:

Pueden lesionar áreas del cerebro que regulan la actividad eléctrica.

  • Tumores cerebrales.
  • Alteraciones metabólicas:

Niveles anormales de glucosa, sodio o calcio en la sangre.

  • Fiebre alta:

En niños pequeños, puede desencadenar convulsiones febriles.

  • Consumo o abstinencia de sustancias:

Alcohol, drogas o medicamentos.

 ¿Qué hacer ante una crisis convulsiva?

Presenciar una crisis convulsiva puede ser impactante, pero mantener la calma y saber cómo actuar es crucial para la seguridad de la persona afectada. Aquí te damos una guía básica de primeros auxilios:

  • Mantén la calma.

Lo primero es tranquilizarte para poder ayudar de manera efectiva.

  • Protege a la persona de posibles lesiones.

Retira objetos cercanos que puedan causar daño y coloca algo blando bajo su cabeza.

  • No intentes sujetar a la persona ni introducir objetos en su boca.

Es un mito que pueda tragarse la lengua; sin embargo, meter objetos puede causar lesiones.

  • Coloca a la persona de lado cuando sea posible.

Esto ayuda a que la saliva o vómito drenen y evita la obstrucción de las vías respiratorias.

  • Observa la duración de la crisis.

Si dura más de 5 minutos o si se repite sin que la persona recupere la conciencia, busca ayuda médica urgente.

  • Permanece con la persona hasta que recupere la conciencia por completo.

Al despertar, puede estar confundida o somnolienta. Habla con calma y ofrécele apoyo.

  • Llama a emergencias si es necesario.

Es vital si es la primera vez que ocurre, si la persona está embarazada, si hay lesiones o si la respiración no se restablece después de la crisis. 

La importancia del seguimiento en la clínica de epilepsia

Si tú o un familiar han presentado crisis convulsivas, acudir a una clínica de epilepsia es fundamental para recibir un diagnóstico adecuado, identificar las causas y establecer el mejor tratamiento. El manejo de la epilepsia no solo incluye medicamentos, sino también educación para el paciente y la familia, estrategias para evitar factores desencadenantes y apoyo emocional.

Además, las clínicas especializadas cuentan con equipos multidisciplinarios que acompañan al paciente en todo su proceso, mejorando su calidad de vida y reduciendo el riesgo de complicaciones.

Características de una crisis convulsiva

Una crisis convulsiva es una manifestación súbita, generalmente breve, de una actividad eléctrica anormal, excesiva y sincrónica en el cerebro. Este fenómeno puede presentarse de múltiples formas, dependiendo del tipo de crisis y de la zona cerebral afectada. A continuación, se detallan las principales características clínicas, físicas y neurológicas que pueden acompañar a una crisis convulsiva:

1. Inicio súbito

La mayoría de las crisis convulsivas comienzan de manera repentina y sin previo aviso. Sin embargo, algunas personas pueden experimentar síntomas premonitorios o un «aura», que puede incluir:

  • Sensación de déjà vu.
  • Cambios en la percepción visual o auditiva.
  • Mareo o náusea.
  • Ansiedad inexplicable.
  • Sensación extraña en el estómago.

Este aura puede servir como una señal de alerta de que una crisis más intensa está por comenzar.

2. Pérdida de la conciencia (en ciertos tipos)

En las crisis tónico-clónicas generalizadas, es común que la persona pierda el conocimiento de forma abrupta. En otros tipos, como las crisis parciales simples, la conciencia puede conservarse, mientras que en las crisis parciales complejas, puede haber una alteración parcial del estado de alerta.

3. Fases de una crisis tónico-clónica generalizada

Esta es una de las formas más reconocidas de crisis convulsiva, y suele presentarse con tres fases principales:

  • Fase tónica: El cuerpo se pone rígido, con extensión o flexión de extremidades, y puede haber un grito involuntario debido a la contracción de los músculos del tórax. La respiración se detiene temporalmente, por lo que los labios pueden tornarse azulados.
  • Fase clónica: Se producen movimientos musculares rápidos y repetitivos (sacudidas o espasmos) en brazos, piernas y cara. Estos movimientos pueden durar entre 30 segundos y 2 minutos.
  • Fase postictal: Después de la convulsión, la persona puede quedar somnolienta, desorientada, con dolor muscular, dolor de cabeza o sin memoria del evento. Esta fase puede durar minutos u horas.

4. Movimientos anormales

Dependiendo del tipo de crisis, los movimientos pueden ser:

  • Generalizados: Sacudidas rítmicas en todo el cuerpo.
  • Focales: Movimientos repetitivos en una parte del cuerpo, como una mano, un brazo o la cara.
  • Automatismos: Movimientos involuntarios como parpadeo rápido, masticación, frotarse las manos o caminar sin rumbo.

5. Otros signos físicos

Durante una crisis convulsiva pueden observarse:

  • Pérdida del control de esfínteres (micción o defecación involuntaria).
  • Mordedura de la lengua, especialmente en el borde lateral.
  • Salivación excesiva o salida de espuma por la boca.
  • Cambios en el color de la piel, como palidez o cianosis.
  • Ojos en blanco o desviación de la mirada.

6. Duración limitada

Las crisis convulsivas suelen durar entre 30 segundos y 2 minutos. Cuando una crisis dura más de 5 minutos, o si hay varias crisis sin recuperación de la conciencia entre ellas, se considera una emergencia médica denominada estatus epiléptico, que requiere atención inmediata.

7. Recuperación postictal

Después de la convulsión, la persona puede presentar:

  • Somnolencia o confusión.
  • Dolor de cabeza o sensación de agotamiento extremo.
  • Amnesia del episodio.
  • Dificultad para hablar o moverse normalmente por un corto periodo.