¿Cuándo se considera la cirugía para tratar la epilepsia?
Autor: Giovana Femat Roldán

La epilepsia es un trastorno neurológico caracterizado por la presencia de crisis epilépticas recurrentes, causadas por una actividad eléctrica anormal en el cerebro. En la mayoría de los casos, el tratamiento inicial consiste en el uso de medicamentos antiepilépticos (FAEs), los cuales ayudan a controlar las crisis en aproximadamente el 70% de los pacientes. Sin embargo, hay un porcentaje significativo de personas en quienes los medicamentos no controlan las crisis, lo que se conoce como epilepsia resistente al tratamiento o refractaria. En estos casos, cuando se han agotado las opciones farmacológicas y la calidad de vida del paciente se ve gravemente afectada, la cirugía puede ser una alternativa viable.
¿En qué casos se considera la cirugía para la epilepsia?
La cirugía para la epilepsia no es una opción para todos los pacientes. Para que un paciente sea considerado candidato a cirugía, se deben cumplir ciertos criterios que garantizan que el procedimiento será seguro y que existe una alta probabilidad de mejorar la calidad de vida del paciente. Los principales criterios para considerar la cirugía son los siguientes:
1. El paciente tiene crisis resistentes al tratamiento
La cirugía se considera cuando se han intentado múltiples fármacos sin éxito. Para considerar la epilepsia como refractaria, se requiere que el paciente haya probado al menos dos medicamentos diferentes en dosis adecuadas sin lograr un control adecuado de las crisis. Cuando esto ocurre, las posibilidades de que otro medicamento funcione son muy bajas, por lo que se deben evaluar otras opciones terapéuticas.
2. La epilepsia es focal y su localización es conocida
No todas las epilepsias pueden tratarse con cirugía. La cirugía es más efectiva en pacientes con epilepsia focal, es decir, aquella en la que las crisis se originan en una zona específica del cerebro. Además, es fundamental que la localización de las crisis sea conocida, lo que significa que los estudios de neuroimagen y electroencefalografía deben identificar con precisión el área cerebral donde se originan las crisis.
3. El tipo de epilepsia es resectable
Para que la cirugía sea una opción viable, es importante que la zona cerebral donde se originan las crisis sea resectable, es decir, que pueda ser removida sin causar déficits neurológicos graves. Esto es determinado mediante estudios avanzados de imagen y neurofisiología.
4. Los estudios de neuroimagen indican un foco epiléptico claro
La evaluación prequirúrgica incluye estudios como la resonancia magnética (RM), la tomografía por emisión de positrones (PET) y la electroencefalografía (EEG), que permiten identificar el área exacta donde se originan las crisis. Si estos estudios muestran un foco epiléptico claro, la cirugía puede ser una opción viable.
5. Se observa daño en el cerebro relacionado con la epilepsia
Algunos pacientes con epilepsia focal presentan lesiones cerebrales estructurales, como esclerosis del hipocampo, malformaciones corticales o tumores benignos, que pueden ser la causa de las crisis. En estos casos, la cirugía puede ser una opción efectiva para eliminar la lesión y reducir o eliminar las crisis epilépticas.

6. El paciente presenta crisis motoras o no motoras que afectan su calidad de vida
Las crisis epilépticas pueden ser motoras (como convulsiones tónico-clónicas) o no motoras (como crisis de ausencia o crisis focales con alteración de la conciencia). Independientemente del tipo de crisis, si estas afectan significativamente la vida del paciente, la cirugía puede ser una opción a considerar.
7. Existe una evaluación prequirúrgica detallada
Antes de proceder con la cirugía, el paciente debe someterse a una evaluación prequirúrgica exhaustiva, que incluye estudios de neuroimagen, evaluación neuropsicológica, monitoreo con video-EEG y, en algunos casos, pruebas invasivas como la electroencefalografía intracraneal. Esta evaluación es crucial para determinar si la cirugía es una opción viable y segura.
8. El diagnóstico incluye una evaluación neuropsicológica
La epilepsia puede afectar diversas funciones cognitivas, como la memoria, la atención y el lenguaje. Antes de la cirugía, se realiza una evaluación neuropsicológica para determinar el impacto de la epilepsia en el funcionamiento del cerebro y para predecir posibles cambios cognitivos tras la cirugía.
9. El paciente tiene un alto riesgo de efectos secundarios por los medicamentos
Algunas personas con epilepsia refractaria no solo no logran controlar sus crisis con medicamentos, sino que también experimentan efectos secundarios graves, como somnolencia, problemas de memoria, alteraciones del estado de ánimo y toxicidad hepática o renal. En estos casos, la cirugía puede ser una alternativa para reducir la carga farmacológica.
10. La cirugía es factible desde el punto de vista neurológico
No todas las áreas del cerebro pueden ser intervenidas quirúrgicamente sin causar déficits funcionales importantes. La cirugía solo se considera si se puede realizar sin comprometer funciones críticas como el lenguaje, la movilidad o la cognición.
11. La cirugía mejora la calidad de vida
El objetivo principal de la cirugía es mejorar la calidad de vida del paciente, ya sea eliminando o reduciendo significativamente la frecuencia de las crisis. En muchos casos, la cirugía permite reducir la cantidad de medicamentos que el paciente necesita y disminuir los efectos secundarios asociados a ellos.
12. El paciente es un buen candidato para la resección
No todos los pacientes con epilepsia refractaria pueden someterse a cirugía. Se requiere una evaluación cuidadosa para determinar si el paciente es un buen candidato para la resección quirúrgica, es decir, la eliminación del área cerebral donde se originan las crisis.
13. El pronóstico postquirúrgico es favorable
Uno de los aspectos más importantes al considerar la cirugía es evaluar el pronóstico postquirúrgico. En muchos casos, la cirugía puede ofrecer una remisión completa de las crisis o una reducción significativa en su frecuencia. Sin embargo, en algunos pacientes, las crisis pueden persistir, aunque en menor intensidad o frecuencia.
14. La neuroestimulación es una opción en algunos casos
Cuando la resección quirúrgica no es viable, se pueden considerar alternativas como la neuroestimulación, que incluye la estimulación del nervio vago (ENV) y la estimulación cerebral profunda (DBS). Estos tratamientos pueden ayudar a reducir la frecuencia e intensidad de las crisis en algunos pacientes.
