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Causas de epilepsia en la tercera edad

Autor: Giovana Femat Roldán

Causas de epilepsia en la tercera edad

La epilepsia es un trastorno neurológico crónico que afecta a millones de personas en todo el mundo. Aunque se asocia frecuentemente con niños y adultos jóvenes, también es común en la tercera edad. De hecho, el riesgo de desarrollar epilepsia aumenta considerablemente después de los 60 años. 

¿Qué es la epilepsia?

La epilepsia se caracteriza por la aparición recurrente de crisis convulsivas. Estas crisis se producen por actividad eléctrica anormal en el cerebro, lo que puede afectar temporalmente el movimiento, la conducta, la conciencia y otros procesos cognitivos. Las crisis pueden variar en duración e intensidad, desde episodios breves de confusión o ausencia mental hasta convulsiones severas.

Factores de riesgo en la tercera edad

Existen varias causas y factores de riesgo específicos que predisponen a los adultos mayores a desarrollar epilepsia. Entre ellos se encuentran:

1. Accidente cerebrovascular:

Los accidentes cerebrovasculares (ACV) son una de las causas principales de epilepsia en personas mayores. Un ACV puede dañar las neuronas y alterar las conexiones eléctricas en el cerebro, lo que incrementa el riesgo de crisis.

2. Demencia y enfermedades neurodegenerativas:

Condiciones como el Alzheimer y otras formas de demencia también se asocian con un mayor riesgo de epilepsia. La pérdida progresiva de células cerebrales puede provocar una hiperactividad neuronal anormal.

3. Traumatismos craneoencefálicos:

Las caídas y golpes en la cabeza, comunes en la tercera edad, también son una causa importante de epilepsia en este grupo etario.

4. Infecciones cerebrales:

Infecciones como la meningitis o la encefalitis pueden dejar secuelas neurológicas permanentes, aumentando el riesgo de crisis epilépticas.

5. Efectos secundarios de medicamentos:

Los adultos mayores suelen tomar múltiples medicamentos, algunos de los cuales pueden afectar la función cerebral o interactuar entre sí, favoreciendo la aparición de crisis.

Síntomas de la epilepsia en adultos mayores

Los síntomas de la epilepsia en la tercera edad pueden ser más difíciles de reconocer que en otros grupos de edad. En muchos casos, las crisis no se manifiestan con convulsiones evidentes, sino con:

  • Episodios de confusión
  • Pérdida breve de la memoria
  • Desorientación
  • Alteraciones en el habla.

Estos síntomas pueden confundirse con signos de demencia u otros problemas cognitivos, lo que retrasa el diagnóstico.

Algunos tipos de crisis comunes en adultos mayores incluyen:

  • Crisis parciales complejas:

Se caracterizan por alteraciones de la conciencia y comportamientos automáticos, como masticar, frotarse las manos o realizar movimientos repetitivos

  • Crisis de ausencia atípicas:

Implican episodios breves de desconexión mental, durante los cuales el paciente parece estar mirando fijamente sin reaccionar a su entorno

  • Crisis focales sin pérdida de conciencia:

Pueden provocar síntomas como movimientos espasmódicos en una parte del cuerpo, sensaciones anormales o cambios en la percepción sensorial

Diagnóstico de la epilepsia en la tercera edad

Un diagnóstico preciso es esencial para manejar eficazmente la epilepsia en adultos mayores. En la clínica de epilepsia, el proceso de evaluación incluye:

  • Historia clínica detallada:

Es importante recopilar información sobre los síntomas, antecedentes médicos, medicamentos y posibles factores desencadenantes

  • Electroencefalograma (EEG):

Esta prueba mide la actividad eléctrica cerebral y puede detectar patrones anormales característicos de la epilepsia

  • Imágenes cerebrales:

Estudios como la resonancia magnética (RM) o la tomografía computarizada (TC) ayudan a identificar lesiones, tumores o daños estructurales en el cerebro

  • Evaluación cognitiva:

Dado que la epilepsia en la tercera edad puede confundirse con trastornos cognitivos, es importante realizar pruebas para descartar otras condiciones 

Tratamiento de la epilepsia en la tercera edad

El tratamiento de la epilepsia en adultos mayores debe ser personalizado, teniendo en cuenta la salud general del paciente, sus necesidades específicas y los posibles efectos secundarios de los medicamentos. Los enfoques terapéuticos incluyen:

  • Medicación:

Los fármacos son el pilar del tratamiento. Es fundamental seleccionar medicamentos con un perfil de seguridad adecuado, ya que los adultos mayores son más propensos a experimentar efectos secundarios, como sedación o alteraciones en el equilibrio.

  • Ajuste de dosis:

Las dosis deben ser cuidadosamente ajustadas para evitar la acumulación de fármacos en el organismo, un problema frecuente debido a cambios en el metabolismo y la función renal propios del envejecimiento.

  • Tratamiento de causas subyacentes:

Si la epilepsia es secundaria a una condición como un ACV, es crucial tratar esa enfermedad de base para reducir el riesgo de nuevas crisis.

  • Modificaciones en el estilo de vida:

Adoptar hábitos saludables, como mantener una dieta equilibrada, evitar el alcohol, dormir lo suficiente y gestionar el estrés, puede contribuir a la prevención de crisis.

  • Educación y apoyo:

Tanto los pacientes como sus cuidadores necesitan información sobre la epilepsia, los síntomas y los factores desencadenantes.