Haz tu cita por WhatsApp

Agendar Cita

Epilepsia y trastornos del sueño: consejos para dormir mejor

Autor: Giovana Femat Roldán

Epilepsia y trastornos del sueño: consejos para dormir mejor

La epilepsia es un trastorno neurológico caracterizado por crisis epilépticas debido a anormalidades en la actividad eléctrica del cerebro. Estas crisis pueden afectar el sueño, y a su vez, los trastornos del sueño pueden aumentar la frecuencia de las crisis: tienen una relación compleja bidireccional, lo que significa que uno puede influir en la aparición y severidad del otro. 

La privación del sueño puede inducir neuroinflamación, lo que podría empeorar las crisis epilépticas; y asimismo, la actividad epiléptica puede fragmentar el sueño, lo que a su vez puede exacerbar la frecuencia de las crisis epilépticas. Por lo tanto, la falta de un descanso adecuado puede aumentar la excitabilidad de las neuronas, facilitando la aparición de crisis epilépticas. A esto se suma el estrés, ya que un alto nivel de estrés puede alterar los patrones del sueño y ritmo circadiano, lo que aumenta la probabilidad de crisis. 

Además, algunos trastornos del sueño son más comunes en personas con epilepsia. Por ejemplo, la apnea obstructiva del sueño. Este trastorno del sueño, que se caracteriza por episodios intermitentes de apneas, puede contribuir a la somnolencia diurna y a un control deficiente de las crisis. También se ha observado que las personas con epilepsia experimentan alteraciones en el sueño REM, que a su vez, está relacionado con la aparición del síndrome de piernas inquietas. Este trastorno del sueño se caracteriza por una sensación incómoda en las piernas que obliga a moverlas constantemente, lo que dificulta mantener una adecuada duración del sueño. 

También es importante considerar el impacto en el desarrollo neurológico de los niños. Tanto la epilepsia como los trastornos del sueño pueden interferir con el neurodesarrollo y la función cognitiva, ya que alteran los procesos normales de neuroplasticidad, fundamentales para el aprendizaje y la adaptación.

Estudios para detectar alteraciones del sueño

Para evaluar cómo el sueño afecta a las personas con epilepsia, existen diversas herramientas de monitoreo del sueño. Una de las más utilizadas es la polisomnografía, un estudio que mide la actividad cerebral, la respiración, la oxigenación y los movimientos corporales durante la noche. En algunos casos, el monitoreo se combina con estudios de electroencefalografía prolongada para detectar crisis epilépticas nocturnas. Estos estudios permiten conocer con mayor precisión las alteraciones del sueño y su impacto en la epilepsia, facilitando elegir el tratamiento más adecuado. 

Estrategias para mejorar el sueño

El tratamiento de los trastornos del sueño en personas con epilepsia debe incluir varios componentes. El tratamiento farmacológico de la epilepsia debe ser optimizado asegurando que los medicamentos no tengan efectos secundarios negativos sobre el sueño. Pero una de las primeras medidas son las estrategias de higiene del sueño. Adoptar estos hábitos es una forma sencilla y fácil de aplicar en la rutina nocturna para favorecer un descanso de mejor calidad. Las recomendaciones incluyen:

  1. Mantener un horario regular para el descanso. Incluye la hora de dormir y despertar, incluso los fines de semana, para regular el ritmo circadiano. 
  2. Evitar la estimulación antes de dormir. Limitar la exposición a pantallas, luces brillantes o actividades intensas que dificultan la conciliación del sueño. 
  3. Incorporar técnicas de relación. Incluir meditación, lectura o técnicas de respiración profunda para reducir el estrés antes de dormir.
  4. Crear un ambiente de descanso adecuado. La habitación debe ser oscura, silenciosa y con una temperatura confortable para la persona. 
  5. Cuidar la alimentación y evitar estimulantes. Algunos ejemplos son la cafeína y el alcohol, que alteran las fases del sueño. Se recomienda también evitar comidas pesadas antes de acostarse, para disminuir el reflujo.
  6. Controlar las siestas. Aunque la fatiga puede ser resultado de un mal descanso en la noche previa, una siesta prolongada puede afectar la duración del sueño nocturno.

Otras estrategias para mejorar el insomnio y otros problemas de sueño es la terapia cognitivo-conductual. Es un tipo de intervención psicológica que ayuda a modificar los pensamientos y conductas que interfieren con el sueño. Además, algunos pacientes han visto beneficio en probar la estimulación cerebral, para mejorar la actividad neuronal y mejorar los problemas del sueño. 

También es importante recordar que el dolor nocturno puede ser un fenómeno que impida el sueño. El manejo de este síntoma es esencial en el contexto de crisis epilépticas que posteriormente causan molestias musculares o tensión muscular. Para el manejo del dolor nocturno se pueden aplicar medidas como masajes, estiramientos suaves o analgésicos indicados por un médico. 

Es evidente que los trastornos del sueño y la epilepsia están estrechamente relacionados, ya que ambos influyen en la calidad de vida. Implementar hábitos de higiene del sueño y estrategias para el control del estrés puede marcar una gran diferencia en las personas con epilepsia. Por ello, es fundamental acudir a un especialista para realizar un adecuado monitoreo del sueño y ajustar tanto las intervenciones farmacológicas como no farmacológicas, asegurando así un tratamiento integral y más efectivo.