Estimulación del nervio vago y cómo se utiliza en epilepsia
Autor: Giovana Femat Roldán

La estimulación del nervio vago (ENV) se ha mostrado como una terapia complementaria al tratamiento farmacológico en pacientes con epilepsia refractaria. Se considera epilepsia refractaria a la persistencia de las crisis epilépticas:
- No provocadas
- Diagnosticadas con certeza
- Que se repiten con una frecuencia que interfiere en las actividades de la vida diaria, sociofamiliares, laborales, educacionales
- Que producen insatisfacción personal
- A pesar de haber seguido tratamiento con 2 fármacos antiepilépticos de elección en las dosis máximas toleradas
- Con un cumplimiento impecable, durante un período mínimo de 2 años.
¿Cómo funciona la estimulación del nervio vago?
El nervio vago recorre el lateral del cuello, desde el cerebro hasta el intestino grueso, y controla sistemas corporales como el corazón y la digestión. El estimulador del nervio vago (ENV) es un dispositivo útil como tratamiento complementario para la epilepsia que no responde bien a los medicamentos y solo afecta a una parte del cerebro.
El dispositivo está conectado al nervio vago del cuello y les envía impulsos eléctricos moderados a diferentes partes del cerebro. Esto altera la actividad cerebral para tratar determinadas afecciones.
Esto es particularmente importante en el tratamiento de las personas con epilepsia que no responden bien a los medicamentos y que no son elegibles para la cirugía de la epilepsia, o en las que la cirugía no logró reducir la frecuencia de las crisis epilépticas.
La estimulación del nervio vago puede realizarse de muchas formas y con muchos dispositivos. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha aprobado un estimulador del nervio vago implantable para tratar la epilepsia y la depresión. El dispositivo envía estimulación a las zonas del cerebro que provocan convulsiones y afectan el estado de ánimo.
Estos dispositivos se implantan quirúrgicamente debajo de la piel del pecho. Se coloca un cable por debajo de la piel para conectar el dispositivo al nervio vago izquierdo. Cuando se activa, el dispositivo envía señales eléctricas por el nervio vago izquierdo hasta el tronco encefálico, lo que a su vez afecta el cerebro. En general, no se usa el nervio vago derecho, ya que es más probable que la estimulación afecte la función del corazón.
Mecanismo de acción
Aunque la forma de actuación de la estimulación intermitente vagal se desconoce, se piensa que podría inhibir la sincronización de los distintos núcleos que se deben descargar al unísono para que la actividad eléctrica cerebral normal se convierta en una actividad epileptógena.
Otras acciones de la estimulación vagal
Además de la eficacia sobre la reducción de las crisis se han aportado múltiples datos sobre otros indicadores clínicos. Pacientes y familiares han confirmado un beneficio en otras áreas como el nivel de alerta, la memoria, el estado de ánimo y la expresión verbal.
La tranquilidad que confiere el hecho de poder detener la crisis es un factor muy apreciado. La reducción de la dosis y el número de los fármacos antiepilépticos contribuye también a la mejoría global, a la disminución de los posibles efectos secundarios y a mejorar el estado de alerta

Descripción del equipo de estimulación
El sistema de estimulación del nervio vago consta de un generador de impulsos eléctricos de unos 55 mm de diámetro y 7 mm de espesor, que se implanta en un bolsillo subcutáneo a nivel infraclavicular, y un electrodo helicoidal bipolar que se dispone alrededor del tramo cervical del nervio vago izquierdo, y que está unido por un cable de conexión con el generador.
El procedimiento quirúrgico requiere la realización de dos incisiones diferentes, una a nivel cervical para la implantación del electrodo de estimulación; y, otra a nivel infraclavicular para el alojamiento del generador.
El generador de impulsos eléctricos es una batería simple de litio encastrada en un módulo de titanio, similar al de los marcapasos cardíacos, que en su parte superior tiene una cabeza de resina con un receptáculo para adaptar el cable de conexión que prolonga el electrodo de estimulación.
La cirugía suele durar alrededor de dos horas y generalmente se realiza bajo anestesia general. Aunque puede practicarse de forma ambulatoria, es deseable que el paciente tras la intervención permanezca ingresado para un mejor control de la disfunción de las cuerdas vocales, disfagia, alteraciones respiratorias o crisis epilépticas inducidas por la anestesia. La administración profiláctica de antibióticos es conveniente como paso previo a la intervención, y deben mantenerse unos días después de la misma.
Efectos secundarios y complicaciones
Una de las complicaciones más graves es la alteración del ritmo cardíaco. La implantación del electrodo en el nervio vago izquierdo intenta evitar estas alteraciones, pero, a pesar de ello, ha habido casos de bradicardia e incluso asistolia.
Globalmente se podría concluir que los efectos secundarios y complicaciones de la estimulación eléctrica vagal son poco frecuentes e importantes, y suelen disminuir o desaparecer al ajustar correctamente los parámetros de estimulación.