¿Qué empeora la epilepsia?
Autor: Giovana Femat Roldán

La epilepsia es un trastorno neurológico crónico que afecta a millones de personas en todo el mundo. Se caracteriza por convulsiones recurrentes causadas por actividad eléctrica anormal en el cerebro. Si bien existen tratamientos que ayudan a controlar los síntomas, hay varios factores que pueden empeorar la epilepsia o aumentar la frecuencia y severidad de las convulsiones. Identificar y evitar estos desencadenantes es crucial para mejorar la calidad de vida de las personas que viven con esta condición.
Estrés y ansiedad
Uno de los factores más comunes que pueden empeorar la epilepsia es el estrés. Cuando una persona está bajo presión emocional, el cuerpo libera hormonas como el cortisol, que pueden alterar el equilibrio químico en el cerebro y aumentar la probabilidad de una convulsión. La ansiedad crónica también tiene un efecto similar, ya que mantiene al sistema nervioso en un estado de alerta constante, lo que puede desencadenar crisis epilépticas. Por esta razón, es fundamental que las personas con epilepsia encuentren formas efectivas de manejar el estrés, como la meditación, la terapia cognitivo-conductual o la práctica regular de ejercicio físico.
Privación del sueño
Dormir lo suficiente es esencial para el bienestar general, pero es especialmente crucial para las personas con epilepsia. La falta de sueño puede alterar la actividad eléctrica normal en el cerebro, aumentando el riesgo de convulsiones. De hecho, la privación del sueño es uno de los desencadenantes más comunes de las crisis epilépticas. Es importante establecer una rutina de sueño regular y asegurarse de obtener entre 7 y 8 horas de sueño por noche. Además, evitar el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse puede ayudar a mejorar la calidad del sueño y reducir el riesgo de convulsiones nocturnas.

Consumo de alcohol y drogas
El alcohol, en particular, puede interferir con la efectividad de los medicamentos antiepilépticos y alterar los niveles de neurotransmisores en el cerebro, aumentando el riesgo de convulsiones. Además, el síndrome de abstinencia del alcohol puede provocar convulsiones en personas con epilepsia. Las drogas recreativas, como la cocaína y las anfetaminas, también son extremadamente peligrosas para las personas con epilepsia, ya que pueden desencadenar crisis severas y potencialmente mortales. Por lo tanto, es esencial que las personas con epilepsia eviten el consumo de estas sustancias.
Cambios hormonales
En algunas personas, especialmente en mujeres, los cambios hormonales pueden influir en la frecuencia y severidad de las convulsiones. Por ejemplo, algunas mujeres experimentan un aumento en las convulsiones durante su ciclo menstrual, una condición conocida como epilepsia catamenial. Esto se debe a las fluctuaciones en los niveles de estrógeno y progesterona, que pueden afectar la excitabilidad de las neuronas. Si bien es difícil controlar completamente los cambios hormonales, algunas mujeres pueden beneficiarse de ajustes en su medicación durante ciertas fases de su ciclo menstrual o de la utilización de métodos anticonceptivos que regulen las hormonas.
Infecciones
Las enfermedades que causan fiebre, como las infecciones virales o bacterianas, pueden empeorar la epilepsia. La fiebre alta puede desencadenar convulsiones febriles, especialmente en niños, y aumentar el riesgo de crisis epilépticas en personas con epilepsia. Además, algunas infecciones pueden afectar directamente al cerebro, lo que puede aumentar la frecuencia de las convulsiones. Es importante que las personas con epilepsia tomen medidas para prevenir infecciones, como recibir vacunas y mantener una buena higiene. En caso de enfermedad, es crucial controlar la fiebre y buscar atención médica de inmediato.
Saltarse medicamentos
La adherencia al tratamiento es fundamental para el control de la epilepsia. Saltarse dosis de medicamentos antiepilépticos puede llevar a un aumento en la frecuencia y severidad de las convulsiones. Esto se debe a que los niveles de medicación en la sangre deben mantenerse constantes para prevenir la actividad eléctrica anormal en el cerebro. Si una persona olvida tomar su medicación, puede experimentar un «rebote» de actividad convulsiva. Es recomendable establecer recordatorios para tomar la medicación a la misma hora todos los días y consultar con un médico antes de hacer cualquier cambio en el tratamiento.
Estímulos luminosos
Algunas personas con epilepsia, particularmente aquellas con epilepsia fotosensible, son sensibles a los estímulos luminosos intermitentes, como luces parpadeantes o patrones visuales repetitivos. Estos estímulos pueden desencadenar una convulsión. Los videojuegos, las luces estroboscópicas y ciertos programas de televisión son ejemplos comunes de desencadenantes visuales. Para reducir el riesgo, las personas con epilepsia fotosensible deben evitar la exposición a estos estímulos y utilizar gafas de sol polarizadas o filtros de pantalla que minimicen el impacto de las luces parpadeantes.
