¿Qué se puede confundir con epilepsia?
Autor: Giovana Femat Roldán

La epilepsia es un trastorno neurológico crónico que se caracteriza por episodios breves de actividad eléctrica anormal en el cerebro. Estas crisis se pueden manifestar de diversas formas, desde movimientos involuntarios hasta cambios en el comportamiento y pérdida del estado de alerta.
Es importante destacar que las causas de la epilepsia son variadas y en algunos casos, no identificadas. En consecuencia, el diagnóstico diferencial de la epilepsia es un desafío clínico que requiere una evaluación exhaustiva y multidisciplinaria.
Primeramente, las “crisis convulsivas” tienen diversas etiologías, entre las que se incluyen:
- Los síndromes de epilepsia
- Trastornos neurológicos y psiquiátricos
- Trastornos metabólicos, etc.
La distinción entre las causas supone su categorización en epilepsia primaria (por predisposición genética o sin causa identificable) y secundaria (por una causa subyacente). Por ello es fundamental ir descartando este amplio espectro de diagnósticos diferenciales para asegurar un tratamiento adecuado. Especialmente considerando que existen intervenciones terapéuticas dirigidas a los síndromes de epilepsia.
En segundo lugar, las crisis epilépticas se pueden dividir en dos grandes grupos:
- Crisis focales (parciales):
Que se originan en una zona específica del cerebro.
- Crisis generalizadas:
Que afectan todo el cerebro y causan alteración del estado de alerta o “pérdida de consciencia”. Éstas son conocidas popularmente como las crisis convulsivas (tónico-clónicas).
Desde otro punto de vista, cabe destacar que las crisis epilépticas también pueden coexistir con crisis no epilépticas o eventos paroxísticos no epilépticos, cuyo origen puede ser psicógeno o fisiológico. Las crisis psicógenas (no epilépticas) son causadas por factores psicológicos y se pueden manifestar como movimientos que imitan una crisis epiléptica.
Conociendo la importancia de realizar un diagnóstico exacto, una clínica de epilepsia ofrece la posibilidad de contar con una serie de pruebas y procedimientos diagnósticos para abordar las crisis.
Con un equipo multidisciplinario es posible evaluar a los pacientes de manera integral. Además, para la confirmación de un diagnóstico de epilepsia puede ser necesario contar con estudios especializados como un electroencefalograma y video-electroencefalograma y estudios de neuroimagen como la resonancia magnética.
¿Cuáles son los diagnósticos diferenciales clave a descartar?
- Síncope o desmayo.
Es una pérdida breve del estado de alerta que es causado por una disminución del flujo sanguíneo al cerebro. Los síntomas pueden ser similares a una crisis epiléptica, pero el síncope suele estar precedido por síntomas prodrómicos como mareos, náuseas y visión borrosa. Además, los pacientes recuperan rápidamente la consciencia de sí mismos, a diferencia de una crisis epiléptica.
- Migraña.
Los episodios de migraña pueden presentarse son síntomas prodrómicos como trastornos visuales o sensitivos, que se pueden confundir con un aura epiléptica, aunque la duración y naturaleza de estos síntomas suele ser diferente.
- Trastornos del movimiento.
Ejemplos de ellos pueden ser la distonía paroxística y los tics nerviosos. Este tipo de condiciones pueden manifestarse con movimientos involuntarios que pueden simular una crisis epiléptica focal. No causa alteración del estado de alerta a diferencia de una crisis de epilepsia generalizada.
- Trastornos del sueño.
Ejemplos de condiciones que pueden simular una crisis epiléptica son la narcolepsia y los trastornos del comportamiento del sueño REM. Esto es debido a que pueden provocar episodios de pérdida de tono muscular o movimientos bruscos durante el sueño.
- Crisis de pánico y otros trastornos de ansiedad.
Este tipo de condiciones pueden tener manifestaciones físicas y psicológicas similares a una crisis epiléptica, como palpitaciones, dificultad para respirar y sensación de irrealidad. Usualmente no hay pérdida del estado de alerta como en una crisis epiléptica generalizada.
- Trastornos metabólicos.
En específico la hipoglucemia, que puede causar síntomas neurológicos que imitan una crisis epiléptica.
- Intoxicaciones.
Por consumo de drogas o alcohol, pueden desencadenar crisis convulsivas pero que no son consecuencia de un síndrome epiléptico.
- Encefalitis o meningoencefalitis.
Se trata de una inflamación del cerebro con o sin afectación de las capas que lo recubren y protegen. Como un síntoma de severidad puede manifestarse con crisis convulsivas, sin embargo, no se trata de epilepsia. También causa otros síntomas neurológicos.
- Tumores cerebrales.
Entre otros síntomas neurológicos, también pueden causar crisis convulsivas.
- Enfermedades cerebrovasculares.
Específicamente los Ataques Isquémicos Transitorios (AIT) o Accidentes Cerebrovasculares, pueden causar síntomas neurológicos focales que pueden confundirse con una crisis focal causada por un síndrome epiléptico primario.
En conclusión, el diagnóstico diferencial de la epilepsia como enfermedad es un proceso complejo que requiere una evaluación cuidadosa y multidisciplinaria. Por lo cual, es fundamental una clínica de epilepsia que permita la identificación de la causa de una crisis convulsiva y el tratamiento de la etiología. Al descartar otros diagnósticos diferenciales, se puede establecer un diagnóstico preciso e iniciar el tratamiento adecuado.

Síntomas más comunes de la epilepsia
La epilepsia es un trastorno neurológico caracterizado por la aparición de crisis epilépticas recurrentes. Estas crisis son episodios de actividad eléctrica anormal en el cerebro que pueden manifestarse de diversas maneras. A continuación, se describen los síntomas más comunes asociados con la epilepsia:
1. Crisis Convulsivas
- Crisis tónico-clónicas (gran mal): Son las más reconocibles y dramáticas. Se caracterizan por una pérdida repentina de conciencia, seguida de rigidez muscular (fase tónica) y sacudidas rítmicas de las extremidades (fase clónica). Después de la crisis, la persona puede experimentar confusión, somnolencia o dolor muscular.
- Crisis parciales simples: Afectan solo una parte del cerebro y no implican pérdida de conciencia. Los síntomas pueden incluir movimientos involuntarios de una extremidad, sensaciones extrañas (como hormigueo), o síntomas sensoriales (como luces parpadeantes o sonidos inusuales).
- Crisis parciales complejas: También comienzan en una parte específica del cerebro, pero a diferencia de las crisis parciales simples, afectan el estado de conciencia. La persona puede experimentar comportamientos automáticos, como masticar, tragar, o realizar movimientos repetitivos, y no recordar la crisis.
2. Crisis de Ausencia (petit mal)
- Estas crisis se caracterizan por episodios breves de pérdida de conciencia que suelen durar solo unos segundos. Durante una crisis de ausencia, la persona puede parecer que está mirando fijamente al vacío, y puede no responder a estímulos externos. Este tipo de crisis es más común en niños.
3. Crisis Mioclónicas
- Se manifiestan como sacudidas breves e involuntarias de un grupo muscular, como los brazos o las piernas. Estas crisis pueden ocurrir de manera aislada o en ráfagas. Generalmente no implican pérdida de conciencia.
4. Crisis Atónicas
- También conocidas como crisis de caída, se caracterizan por una pérdida repentina del tono muscular, lo que puede provocar caídas inesperadas. La persona puede permanecer consciente, pero la caída es brusca y puede causar lesiones.
5. Auras
- Antes de que ocurra una crisis, algunas personas experimentan un aura, que es una sensación previa que puede incluir síntomas como una sensación de déjà vu, miedo inexplicable, olores o sabores extraños, o sensaciones físicas inusuales. El aura es, en realidad, una forma de crisis parcial simple.
6. Confusión Postictal
- Después de algunas crisis, es común que la persona experimente un estado de confusión llamado estado postictal. Este puede durar desde minutos hasta horas y se caracteriza por desorientación, fatiga, dolor de cabeza, y dificultad para hablar o pensar con claridad.
7. Pérdida de Memoria
- Las personas con epilepsia pueden experimentar dificultades con la memoria, tanto durante como después de las crisis. Este síntoma puede ser particularmente notorio después de crisis complejas o generalizadas.
8. Cambios de Comportamiento
- Algunas personas pueden mostrar cambios en el comportamiento o en el estado de ánimo, que pueden estar relacionados con las crisis o con la medicación para la epilepsia. Esto puede incluir irritabilidad, depresión, ansiedad, o incluso psicosis en casos graves.
9. Síntomas Físicos Generales
- Las crisis epilépticas pueden también provocar otros síntomas físicos como palpitaciones, sudoración excesiva, náuseas, y sensaciones de mareo o vértigo.
10. Desmayos
- Aunque menos comunes, algunas crisis pueden manifestarse como episodios breves de desmayo, donde la persona pierde la conciencia por unos segundos sin experimentar convulsiones.
Cada persona con epilepsia puede experimentar un conjunto único de síntomas, y la frecuencia, duración e intensidad de las crisis pueden variar ampliamente. Es fundamental que cualquier persona que experimente síntomas sospechosos consulte a un neurólogo para una evaluación y diagnóstico adecuados. Un tratamiento temprano y efectivo puede ayudar a controlar las crisis y mejorar la calidad de vida.
